Tengo un árbol en mi salón, un limonero. Sí, un limonero! . Tiene unas preciosas  hojas verde oscuro que sirven para cocinar, una flores de azahar que perfuman mi casa y unos frutos que me acompañan en mi cocina.

Su frutos se recogen en invierno cuando llega a alcanzar su máxima cantidad de vitamina C.

El limón es una fruta procedente de Asia, se aprovecha absolutamente casi todo de este símbolo de salud. Nos ha acompañado durante mucho, mucho  tiempo: casi un milenio desde que la trajeron a Europa.

El limón es un fruto versátil que tanto sirve para aderezar nuestros alimentos, como para ayudarnos en nuestra salud.

Del fruto se aprovecha todo.  Desde su cáscara externa, que es de color amarillo; su parte interna, que es de color blanco y su pulpa que nos da unos nutritivos zumos.

Las hojas de limonero son ricas en esencia aromática, son sedantes y antiespasmódicas. Bajan la fiebre y son antiparasitarias. Hasta la corteza tiene sus usos medicinales, porque tonifica el aparato digestivo, estimula el apetito y  palía el mal funcionamiento del estómago.

El zumo de limón contiene vitamina C (menos de 50 mg por cada 100 g, 50% de la recomendación diaria en hombres y 65% en mujeres en estados de buena salud, cada 100 ml de zumo ).  Pese a la creencia generalizada, no tiene tanta vitamina C comparado con otras frutas como el kiwi con 93 mg, el escaramujo 426 mg o la grosella negra, que tiene 200 mg y el estrés oxidativo de hoy en día requiere una cantidad mayor en estados puntuales. Pero los limones, gracias a los flavonoides en combinación con la vitamina C y los ácidos orgánicos, tiene muchas propiedades, nos protege de las úlceras, es un antihistamínico natural, y nos ayuda a producir y conservar el colágeno. Estos Flavonoides se localizan especialmente en la parte blanca y la pulpa, y son un gran protector de los capilares venosos, antiinflamatorias, antialérgicas, antivirales, antimutagénico, antioxidante y anticarcinomagénicos. Sus beneficios diuréticos nos ayudan a depurar el organismo.

Es un tónico general que estimula la actividad de los órganos digestivos, y tiene un efecto revitalizantes sobre todo el organismo. El sabor ácido es hepatoprotector, ayuda a metabolizar las grasas, es un generador de bilis, baja la temperatura del hígado, mejora las funciones digestivas, actúa como tónico del hígado y el páncreas,  mejora el apetito, las dispepsias y ayuda a mitigar la acidez estomacal, úlceras artritis, gota y reumatismo. 

Es preventivo,  porque sus efectos antisépticos y depurativos lo hacen valioso para  los propensos a las arteriosclerosis y a las infecciones y fiebres (especialmente del estómago, hígado intestino, muy bueno en encías sangrantes )

El zumo de limón integral es muy bueno para el remedio contra la fiebre. Del zumo de limón integral, que incluye tanto la pulpa como la corteza, se obtiene un notable efecto contra la gripe o el resfriado.

A pesar de su carácter ácido, el limón se comporta químicamente como un anfótero capaz de neutralizar tanto el exceso de álcalis como el del ácido, porque se trata de un ácido alcalino. Aunque su ph antes de ingerirlo es de 2,3, se transforma en contacto con los ácidos del estomago alcanzando un ph de más de 8, siendo 7  el ph neutro.

Es alcalinizante y depurativo: el limón provoca una alcalinización todos los órganos. Tiene un efecto alcalino dentro del organismo.

Una de las mejores propiedades del limón es que inhibe la producción estrogénica: El fitoquímico (aceite presente en la cáscara) responsable es el limoneno, que auxilia a la eliminación del exceso de estrógenos.

Pero también contiene una antivitamina que se llama ácido ascórbico oxidasa, que oxida la vitamina C si no se consume de inmediato.  Su  acción comienza en el momento en que trituramos o prensamos de forma mecánica el limón, porque se libera de las células vegetales rotas y oxida de esa manera la vitamina C. Por eso es importante solo consumirlo recién exprimido.

Su contenido en ácido cafeíco, otro antinutriente, no lo hace indicado su consumo cerca de las comidas principales por personas que tienen hipotiroidismo. Este ácido cafeíco es un gran antioxidante, antiinflamatorio y antimutagénico, pero inhibe la producción de la tiroxina, hormona que segrega la tiroides. Entre las propiedades de este antinutriente está el blanquear la piel por contacto directo. Por otro lado,  es antitiamina. Eso quiere decir que destruye la vitamina B1(carne de cerdo o algunos frutos secos) de los alimentos que ingerimos a la vez. Pero dentro de sus aspectos positivos se ha demostrado que pudieran contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares y tiene propiedades anticolesterolémicas.

Los refrescos llamados limonadas o de lima , no sólo carecen de propiedades medicinales, si no que resultan perjudiciales para la salud, debido a su contenido en gas carbónico, colorantes y aromatizantes artificiales, aparte ya del azúcar y otros edulcorantes.

Con qué es bueno mezclarlo

Con alimentos que tengan grasas, porque nos ayuda a digerirlas. También la combinación ácido-dulce es un gran acierto.

Por contener ácido cítrico y vitamina C,  es muy indicado para acompañar alimentos que contienen hierro, pues ayuda a su asimilación.

Trucos para añadirlo y mejorar un plato

El limón es excelente para ablandar proteínas, excelente para macerados y crudos.

Los cortes de carne dura macerados con zumo de limón se ablandan y dan sabor.

Los adobos penetran más fácilmente en las proteínas gracias al limón.

El cilantro y el jengibre combinan muy bien con el ácido del limón. por la nota picante de estos dos condimentos. Al igual que el pimiento picante y la coliflor se benefician en su combinación.

Los quesos suaves permiten que la acidez del limón sobresalga sin apoderarse del queso, una buena idea para salsas o cremas.

Es muy común en elaboración de postres, pero combina muy bien con chocolates amargos, destacando justamente estos sabores amargos.

Y como  agente emulsionante, que permite entre otros la elaboración de mayonesas.

Como conservante en los alimentos, retrasa la acción bacteriana, la aparición de hongos y la oxidación.

Como efervescente, mezclado con bicarbonato, por ejemplo, muy bueno para elevar tartas.

En pequeñas cantidades, realzan el dulzor de los vegetales y les dan un sabor más fresco. Pero es un arte delicado: si se echa demasiado, puede cancelar completamente la dulzura.

Los taninos presentes en el té, responsables del sabor astringente, varía con la temperatura y la acidez, y el ácido cítrico favorece que se disuelvan en parte.

Trucos como depurativo

La famosa cura de limón, aunque es muy buena para  depurar el organismo y bajar el exceso de peso, está contraindicada a quienes padecen insuficiencia renal, a los niños y a los ancianos, mujeres lactantes y embarazadas.

Este tipo de cura preferente es aconsejable que esté bajo el control de un facultativo. Normalmente se realiza comenzando el primer día con el zumo de medio limón exprimido y y se va aumentando hasta llegar a razón de varios limones según cada persona tolere, y aproximadamente a los 7 días comenzar a disminuir la dosis de forma inversa. Lo que hay que considerar es que debe ser durante dos semanas máximo, luego descansar y pasado un tiempo se puede volver a empezar.

Gargarismos: El zumo de limón sirve para dolor de garganta, gingivitis y llagas bucales.

El zumo de limón suaviza e hidrata la piel, blanquea la zonas sobrepigmentadas, fortalece las uñas débiles y da brillo al cabello además de disminuir la caspa.

Toxicidad de limón.

Los aceites esenciales que contiene limón son foto tóxicos; eso significa que si vamos a estar expuestos al sol resulta no conveniente beber el jugo de limón..

Al Igual limón resulta peligroso para el esmalte dental. Una buena solución ayudándonos de una pajita.